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La Flora y fauna de la Región del Biobío ha sido profundamente transformado por el hombre, la actividad forestal, agrícola e industrial ha cambiado el paisaje, pero que aún conserva rincones de enorme valor.

La Región del Biobío es una tierra de contrastes marcados. Su geografía está dominada por el río que le da nombre, el más caudaloso de Chile, que nace en la cordillera y desemboca en el Pacífico después de recorrer más de 380 kilómetros.
Flora y fauna de la Región del Biobío
El Biobío es también una región de transición climática: el clima mediterráneo del norte se despide aquí definitivamente para dar paso a las lluvias permanentes del sur.
Eso significa que en la costa de Biobío aún encontramos bosques de olivillo y boldo, mientras que en la cordillera ya dominan la araucaria y el coigüe.
La Fauna y Flora de la Región del Biobío se refugia hoy en parques nacionales y reservas privadas. su flora incluye especies emblemáticas como la araucaria, pero también otras menos conocidas como el copihue del sur.
La Fauna sorprende con el huemul, el pudú y una rica avifauna de humedales. Los animales de la Región del Biobío también incluyen peces nativos que nadan en las aguas cristalinas del río.
En definitiva, el Ecosistema de la Región del Biobío es un mosaico donde se mezclan el norte y el sur.
La Flora de la Región del Biobío
La Flora de la region del Biobío cambia drásticamente según la distancia al mar y la altura. En la cordillera de la Costa aún sobreviven fragmentos del antiguo bosque laurifolio, mientras que en la Depresión Intermedia dominan las plantaciones de pino y eucalipto.
En los Andes, en cambio, aparecen la araucaria y el lenga. Entre las plantas que hay en la Región del Biobío encontramos verdaderos monumentos naturales y otras que son el sustento de comunidades enteras.

Voqui
Los voquis son enredaderas leñosas típicas de los bosques del sur.
En el Biobío destaca el voqui colorado (Mitraria coccinea), que produce unas flores tubulares de color rojo intenso que atraen a los picaflores.
Los pueblos originarios usaban los tallos de los voquis como cuerdas naturales por su gran flexibilidad y resistencia.

Olivillo
El olivillo (Aextoxicon punctatum) es un árbol gigante de hojas lustrosas que domina los bosques de la cordillera de la Costa en la provincia de Arauco.
Puede superar los 30 metros de altura y sus ejemplares más antiguos tienen más de 500 años. S
u madera es pesada y dura, muy apreciada para la construcción de barcos y muebles.
Araucaria
La araucaria (Araucaria araucana) es el árbol más icónico de la Región del Biobío. Puede vivir más de 1.500 años y alcanzar los 40 metros de altura. Su corteza gruesa y rugosa la protege de los incendios forestales, un rasgo que la ha salvado en múltiples ocasiones. Sus piñones, semillas del tamaño de una nuez, han sido durante siglos la base de la alimentación del pueblo pehuenche, cuyo nombre significa “gente de la araucaria”. En la Región del Biobío se protege en el Parque Nacional Nahuelbuta.
Copihue del sur
Aunque el copihue (Lapageria rosea) también crece más al sur, en el Biobío alcanza su límite norte de distribución. Aquí sus flores rojas trepan por los troncos de los árboles en los bosques más húmedos de la cordillera de la Costa. Los mapuches lo consideran una flor sagrada asociada a la fertilidad y la vida.
Lenga
La lenga (Nothofagus pumilio) es un árbol de hojas pequeñas que pierde en otoño, tiñendo las laderas de amarillo y rojo. En la Región del Biobío aparece por encima de los 1.200 metros en la cordillera de los Andes, formando bosques puros en las laderas más frías. Es uno de los pocos árboles que soporta las heladas severas del invierno cordillerano.
La fauna de la Región del Biobío
La Fauna de la Región del Biobío ha sufrido mucho con la pérdida de hábitat, pero aún sobrevive en las áreas protegidas. Los animales de la Región del Biobío incluyen especies emblemáticas como el huemul, que aquí encuentra su límite norte de distribución, así como aves marinas y de humedal que dependen de la desembocadura del río.

Pidén
El pidén (Pardirallus sanguinolentus) es un ave escurridiza que habita en los totorales y pastizales inundados de los humedales del Biobío.
Es de color oliva oscuro con el pico verde y las patas rojizas.
Es más fácil escuchar su canto característico que verlo, pues prefiere moverse entre la vegetación densa.
Huemul
El huemul (Hippocamelus bisulcus) es el ciervo austral que aparece en el escudo nacional de Chile. En la Región del Biobío alcanza su límite norte de distribución, sobreviviendo en pequeños núcleos aislados de la cordillera de los Andes, especialmente en el sector de Los Barros, cerca del volcán Antuco. Es una especie en grave peligro de extinción, con menos de 2.000 ejemplares en todo el país.
Pudú
El pudú (Pudu puda) también está presente en el Biobío, pero aquí se le ve más en la cordillera de la Costa que en los Andes. Prefiere los bosques densos y enmarañados del Parque Nacional Nahuelbuta, donde la cobertura vegetal le permite pasar desapercibido ante visitantes y depredadores.
Chungungo
El chungungo (Lontra felina) es una nutria marina de pequeño tamaño que habita las costas rocosas de la Región del Biobío, desde el golfo de Arauco hacia el sur. A diferencia de su pariente el huillín, que vive en agua dulce, el chungungo se alimenta de peces y crustáceos del intermareal. Se le puede ver asomando la cabeza entre las rocas en sectores como Punta Lavapié.
Garza chica
La garza chica (Egretta thula) es una de las aves más elegantes de los humedales del Biobío. De plumaje blanco puro y patas negras con dedos amarillos, se le ve acechando peces pequeños en las orillas de lagunas y esteros. La desembocadura del río Biobío, en el sector de Desembocadura y Lenga, es uno de los mejores lugares de la región para observarla.
Zonas protegidas para la conservación de flora y fauna Región del Biobío
La Región del Biobío cuenta con un sistema de áreas protegidas que, aunque insuficiente frente a la presión forestal y agrícola, resguarda los ecosistemas más valiosos.
El Parque Nacional Nahuelbuta, en la cordillera de la Costa, es el santuario de la araucaria en esta región. Sus senderos conducen a miradores que en días claros permiten ver el mar y sus bosques albergan pudúes, chucaos y carpinteros negros.
El Parque Nacional Laguna del Laja, en la precordillera andina, protege los bosques de lenga y araucaria en las faldas del volcán Antuco, además de ser el hogar del huemul.
La Reserva Nacional Ralco, también en la cordillera, fue creada para compensar el impacto de la central hidroeléctrica Ralco y protege una importante población de araucarias y fauna asociada.
En la costa, la desembocadura del río Biobío es un humedal de importancia internacional que alberga cientos de aves migratorias. Aunque no tiene figura de parque nacional, está incluido en la lista de sitios prioritarios para la conservación.
También es relevante el Santuario de la Naturaleza Cerro Cayumanque, que protege uno de los últimos relictos de bosque nativo en los alrededores de Los Ángeles.
Estos espacios no solo resguardan a los animales y plantas de la Región del Biobío, sino que ofrecen al viajero la oportunidad de conocer un territorio que aún conserva rincones de naturaleza salvaje.
Visitarlos con respeto, aprendiendo sobre su historia y sus desafíos, es la mejor forma de contribuir a su protección.
Foto de portada: Gerald Andrés