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Flora y fauna de la Región de Tarapacá: Vida en el desierto más árido del mundo

Hablar de la Flora y fauna de la Región de Tarapacá es hablar de supervivencia en estado puro. Es descubrir que en las quebradas altas brotan bosques de tamarugos, que en el altiplano pastan rebaños de alpacas y que las lagunas salinas se tiñen de rosa por los flamencos.

Flora y fauna de la Región de Tarapacá

Flora y fauna de la Región de Tarapacá

Hay lugares donde la naturaleza parece haberse rendido. La Región de Tarapacá es uno de ellos, al menos en apariencia.

Dominada por el desierto de Atacama, el más árido del planeta, esta región podría confundirse con un paisaje marciano: dunas, salares, cerros sin vegetación y un sol que castiga sin piedad.

La Flora de la Región de Tarapacá es escasa pero extraordinaria: plantas que aprendieron a beber de la niebla y árboles que hundieron sus raíces hasta encontrar agua fósil. Por su parte la fauna, desafía la lógica: roedores que no beben, camélidos que suben a los volcanes y aves que cruzan los Andes.

Los animales de Tarapacá merecen un respeto profundo. Y todo esto ocurre dentro de un ecosistema de la Región de Tarapacá que es uno de los más extremos y frágiles del planeta.

La Flora de la Región de Tarapacá

Si la Flora de la region de Tarapacá existe, es gracias a tres fuentes de agua: la camanchaca en la costa, los ríos subterráneos en la pampa y el deshielo en el altiplano. Cada una de ellas ha esculpido una vegetación distinta.

Las plantas que hay en la Región de Tarapacá no son muchas, pero cada una tiene una historia de resistencia que contar. Aquí no hay bosques frondosos ni alfombras de flores (salvo en años de desierto florido). Lo que hay es belleza minimalista, adaptación quirúrgica y una paciencia geológica.

Aqui algunas especies destacadas dentro de la flora de Tarapacá.

Tamarugo

Tamarugo

El tamarugo (Prosopis tamarugo) es el rey de la pampa del Tamarugal.

Este árbol espinoso es el único capaz de crecer en uno de los suelos más salinos y secos del planeta.

Logra la hazaña gracias a sus raíces, que bajan hasta 50 metros en busca de agua fósil acumulada hace miles de años. Sus pequeñas hojas verde grisáceas reflejan el sol y sus flores amarillas alimentan a las abejas que producen la miel de tamarugo, única en el mundo.

Cactus Candelabro

Cactus candelabro

El cactus candelabro (Browningia candelaris) ya apareció en Arica, pero en Tarapacá alcanza expresiones monumentales.

En las quebradas de la precordillera, como la de Tarapacá o la de Aroma, estos cactus se alzan como centinelas de hasta siete metros, brazos abiertos hacia el cielo.

Sus flores blancas, que solo se abren de noche, atraen murciélagos polinizadores.

Llareta

Llareta

La llareta (Azorella compacta) vuelve a aparecer, pero aquí, en la alta puna de Tarapacá, adopta formas aún más compactas.

En los alrededores del volcán Isluga, estas almohadillas verdes se aferran a las rocas como si temieran ser arrastradas por el viento.

Algunas tienen siglos de antigüedad y guardan en su interior la humedad de mil lluvias escasísimas.

Queñoa

Queñoa

La queñoa (Polylepis tarapacana) es un árbol de altura extrema.

Crece por encima de los 4.000 metros, en las laderas rocosas del altiplano, soportando heladas nocturnas de hasta 20 grados bajo cero.

Su nombre científico hace honor a su corteza escamosa y pálida. Es uno de los árboles que vive a mayor altitud en el mundo, desafiando cualquier lógica botánica.

Ambrosia Artemisioides

Ambrosia Artemisioides

La Ambrosia artemisioides (Franseria meyeniana) es un arbusto bajo y grisáceo que crece en las laderas de los cerros costeros, justo donde la camanchaca se pega a las rocas.

No necesita lluvia: sus hojas absorben directamente las minúsculas gotas de niebla.

Es una de las plantas que hay en la Región de Tarapacá que mejor representa el concepto de “beber del aire”.

La Fauna de la Región de Tarapacá

La Fauna de la Región de Tarapacá es tan escasa como la vegetación, pero igual de sorprendente. Los animales de la Región de Tarapacá han desarrollado estrategias que parecen sacadas de la ciencia ficción: riñones ultrapotentes, migraciones verticales y metabolismo de campeones. La mayoría se concentra en el altiplano, donde el agua es más abundante (o menos escasa), pero algunos han colonizado la pampa y hasta la costa.

Alpaca

Alpaca

La alpaca (Vicugna pacos) es el camélido doméstico por excelencia en el altiplano tarapaqueño.

Aunque no es una especie silvestre, forma parte tan integral del Ecosistema de la Región de Tarapacá que no se puede ignorar.

Sus pastores, los aimaras, llevan siglos criándola por su fibra, más suave que la de la llama. En las bofedales del Parque Nacional Volcán Isluga se ven manadas pastando junto a vicuñas silvestres.

Vicuña

Vicuña

La vicuña (Vicugna vicugna) es el camélido salvaje que produce la lana más fina del mundo.

En Tarapacá vive en las zonas más altas y agrestes del altiplano, por encima de los 4.000 metros.

Es increíblemente esquiva: si un humano se acerca demasiado, lanza un silbido de alarma que pone en fuga a toda la manada. En la Reserva Nacional Las Vicuñas (compartida con Arica) se protege su población.

Flamenco Chileno

Flamenco chileno

El flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis) es una de las aves más elegantes del altiplano tarapaqueño.

Sus patas rosadas y su pico curvado hacia abajo lo distinguen de sus parientes las parinas.

En el Salar de Coposa y la Laguna del Huasco se congregan cientos de ejemplares, filtrando el agua salobre con sus picos para extraer pequeños crustáceos y algas.

Guallata

Guallata

La guallata (Chloephaga melanoptera) es un ganso andino de plumaje blanco con negro en las alas que habita las lagunas y ríos del altiplano.

A diferencia de las aves migratorias, la guallata vive todo el año en la altura, soportando inviernos que congelarían a cualquier pato.

En el Parque Nacional Volcán Isluga es fácil verla nadando con sus crías en verano.

Zonas protegidas para la conservación de flora y fauna de la Región de Tarapacá

Proteger un desierto es un acto de fe. Y sin embargo, Tarapacá cuenta con áreas protegidas que son verdaderos arcones de biodiversidad.

El Parque Nacional Volcán Isluga, en el altiplano, protege un mosaico de bofedales, lagunas y pastizales de altura donde conviven vicuñas, alpacas, flamencos, guallatas y hasta pumas escurridizos. Es un parque vivo, habitado por comunidades aimaras que mantienen sus tradiciones y sus rebaños.

El Monumento Natural Salar de Surire, aunque compartido con Arica, llega hasta Tarapacá y protege una de las colonias más importantes de flamencos del país.

En la pampa, la Reserva Nacional Pampa del Tamarugal protege el último bosque de tamarugos que sobrevive gracias a las aguas subterráneas. Es un lugar casi irreal: un bosque en medio de la nada, con árboles que parecen susurrar historias de cuando el desierto no era tan desierto.

También existen sitios menos conocidos pero igual de valiosos, como el Salar de Coposa y la Laguna del Huasco, que son humedales altoandinos fundamentales para las aves migratorias.

Estos espacios no solo resguardan a los animales de la Región de Tarapacá y las plantas que hay en la Región de Tarapacá, sino que recuerdan al visitante que la vida siempre encuentra un camino.

Recuerda caminar por estos lugares con respeto, entendiendo que cada gota de agua vale oro, es la mejor forma de honrar este milagro desértico.

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